Una defensa de nuestros vínculos con España frente al separatismo totalitario
Gallegos, es decir, españoles: un manifiesto por el 25 de julio, día del patrón de España
Hoy los gallegos tenemos dos motivos de celebración, pues el 25 de julio se celebra el día de Galicia y el día del santo patrón de España, Santiago Apóstol.
Con ese motivo, y ante la deriva que están tomando desde hace años gran parte de la clase política, los medios de comunicación y el entorno académico en Galicia, Contando Estrelas lanza este manifiesto del 25 de julio:
1. Galleguidad es Hispanidad. Galicia tiene su origen en la provincia de Gallaecia, una parte de la antigua Hispania romana. Galicia es hoy la más antigua de las regiones españolas. Por tanto, la galleguidad está históricamente vinculada a la Hispanidad desde sus orígenes y es inseparable de ella.
2. Los gallegos tenemos dos lenguas desde hace cientos de años. Al igual que la lengua gallega, el castellano o español se habla en Galicia desde la Edad Media. Su presencia en esta tierra está plasmada en numerosos documentos y también en una toponimia propia. Excluir, borrar y discriminar esa parte de nuestro patrimonio cultural es un ataque contra Galicia, cuya vida e historia se ha plasmado en ambas lenguas. Tan gallegos son los gallegohablantes como los hispanohablantes, y ambos son también igual de españoles.
3. Tenemos derecho a utilizar nuestras dos lenguas en libertad allí donde son oficiales. Eso incluye el derecho de las familias gallegas a la libre elección de lengua, es decir, a escolarizar a sus hijos en la lengua de su elección, sin excluir el aprendizaje de la otra lengua mediante la correspondiente asignatura, y el deber de las administraciones públicas de no excluir el español, como muchas hacen hoy en díaen aras de la llamada “normalización lingüística”.
4. El español es nuestra lengua común con los demás pueblos de España y también con los pueblos de Hispanoamérica. Su exclusión y marginación por parte de las administraciones públicas no sólo es un atentado contra los derechos individuales de los gallegos hispanohablantes, sino también un intento de romper nuestros lazos culturales con el resto de España, intento que debemos de denunciar, sobre todo cuando se lleva a cabo en el marco de auténticos proyectos de ingeniería social.
5. El separatismo no es defender a Galicia, sino traicionarla, porque pretende romper nuestros lazos históricos con los pueblos del resto de España, enfrentando a los españoles entre sí y, particularmente, enfrentando también a los gallegos, igual que lo ha hecho el separatismo en Cataluña. El separatismo es una ideología totalitaria que busca erosionar nuestras libertades y destruir nuestra convivencia, con el fin de que la élite separatista pueda ejercer un poder absoluto en Galicia sobre la base de un nacionalismo liberticida y excluyente.
6. El separatismo es una ideología nociva, y el nacionalismo solapado también lo es. De hecho, ambos se realimentan entre sí. El separatismo es el movimiento político que pide abiertamente romper la unidad de España. El nacionalismo solapado es lo que promueven aquellos partidos que dicen no ser separatistas pero asumen diversos aspectos las tesis del nacionalismo excluyente, como la marginación y discriminación del español, la erradicación de los topónimos españoles de Galicia y también el ensalzamiento de figuras históricas del separatismo como si fuesen las representantes genuinas del alma de Galicia.
7. Debemos reivindicar y promover aquellas figuras históricas gallegas que son un verdadero motivo de orgullo para Galicia y para el resto de España, pero que vienen siendo marginadas por no ajustarse a los dogmas del separatismo y del nacionalismo solapado. Esto incluye especialmente a aquellos escritores gallegos que han sido marginados por escribir en español. Su obra es también una parte importantísima del patrimonio cultural de Galicia, en el que deben figurar en un lugar destacado nombres como Emilia Pardo Bazán, Camilo José Cela, Wenceslao Fernández Flórez, Ramón María del Valle-Inclán y Gonzalo Torrente Ballester, entre otros ilustres gallegos.
En conclusión: somos gallegos, es decir, españoles. Ambas condiciones están entrelazadas entre sícomo lo están nuestras dos lenguas, nuestras rías y nuestras costas, nuestros valles y nuestros ríos, nuestros emigrantes y los que residen en Galicia, y también los gallegos de hoy en día y el legado de nuestros ancestros. Tan entrelazadas como lo están en nuestros corazones la Bandera de España y la Bandera de Galicia.
¡Viva España y viva Galicia!
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