jueves, 27 de agosto de 2026

Silencio en la izquierda

Una respuesta a la despreciable demagogia de esa diputada de ultraizquierda

Ione Belarra y la diferencia entre inmigrantes ilegales, niños ucranianos y turistas extranjeros

Hay veces que cuesta mucho saber si una declaración política es fruto del fanatismo, de la maldad o de la más simple falta de intelecto.


Este miércoles, la diputada y secretaria general del partido comunista y prorruso Podemos, Ione Belarra (lo de "prorruso" lo afirmó abiertamente el medio progubernamental ruso Pravda.ru, maravillado por los favores de ese partido a la dictadura de Putin), afirmó:

"Si a la derecha le molestan unas miles de personas que llegan a Ceuta buscando una vida mejor, pero no les molestaron 350.000 ucranianos que llegaron huyendo de la guerra, ni 10M de turistas que vinieron a España en junio, no les preocupa nuestro país, simplemente son racistas".

No es la primera vez que esta charlatana insulta así a la inteligencia de millones de españoles y me temo que no será la última, ya que no hay otra forma de vender las patrañas ideológicas de la extrema izquierda que intentando engañar a la gente, como la historia ha demostrado tantas veces. Personalmente creo que intentar razonar con un comunista es igual que intentar razonar con un nazi: una pérdida de tiempo. Los totalitarios no atienden a razones. Viven en una realidad paralela en el que, parafraseando a Orwell, la guerra es la paz, la libertad es la esclavitud y la ignorancia es la fuerza. Pero no quiero perder la ocasión de dejar en evidencia el fanatismo, la maldad o la estupidez (elegid la opción que queráis) de Ione Belarra, algo que no supone un gran esfuerzo.

En primer lugar, hay que decir que en España hay mucha gente de distintas razas que ha nacido aquí o ha entrado en el país de forma legal. Obviamente, lo que se está discutiendo en Ceuta no es si conviene expulsar a determinada gente por el color de su piel. Lo que ha pasado en Ceuta es que decenas de miles de personas han asaltado una ciudad española, atravesando ilegalmente la frontera y creando un grave problema sanitario, de seguridad y de orden público. Si la ley no es importante para Belarra, entonces debería renunciar a su cargo de legisladora, porque está cobrando 114.078,44 euros anualmente de todos españoles como miembro de una cámara legislativa, es decir, la institución encargada de elaborar esas leyes que Belarra desprecia.

Los niños ucranianos acogidos temporalmente en España están de forma legal en nuestro país. Tanto ellos como las mujeres y ancianos que huyeron de Ucrania a raíz de la invasión rusa iniciada en 2022 (una invasión que Podemos no quiso condenar) están acogidos de forma temporal al amparo de decisiones legales de la Unión Europea y del Consejo de Ministros de EspañaIone Belarra lo sabe porque era ministra de Derchos Sociales cuando el gobierno tomó esa decisión; otra cosa es que finja no saberlo para intentar engañar a la gente. En la orden correspondiente publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el 10 de marzo de 2022 se indica claramente el motivo de esa acogida temporal:

"El artículo 2 de la Decisión establece el ámbito de aplicación de la protección temporal a las personas desplazadas desde Ucrania desde el 24 de febrero de 2022 en adelante, como consecuencia de la invasión militar por parte de las fuerzas armadas rusas que comenzó en dicha fecha, siendo estos: (a) nacionales ucranianos que residieran en Ucrania antes del 24 de febrero de 2022; b) apátridas y nacionales de terceros países distintos de Ucrania que gozaran de protección internacional o de una protección nacional equivalente en Ucrania antes del 24 de febrero de 2022, y c) miembros de las familias de las personas a que se refieren las letras a) y b)".

Si Belarra habla de "guerra" y no de "invasión" porque su partido no la condenó. De hecho, su partido ha hecho todo lo posible por oponerse al envío de ayuda militar a Ucrania para defenderse de esa agresión rusa. Comparar ahora a los niños ucranianos refugiados legalmente en España con inmigrantes ilegales es otro favor más de Podemos al Kremlin, por el que ese partido de extrema izquierda merece el más rotundo de los desprecios. 

Obvia decir, además, que Marruecos no está metido en ninguna guerra ni está siendo invadido por otro país. Al contrario: ese país es el que mantiene ocupado, de forma ilegal, un territorio que no le pertenece, el Sáhara Occidental, una ocupación ilegal apoyada por Pedro Sánchez en marzo de 2022sin que Podemos le retirase su apoyo ni abandonase su gobierno (este partido sólo abandonó el gobierno hasta noviembre de 20223, después de las elecciones generales de ese año). 

Para terminar, los millones de turistas que llegan cada año a España no sólo entran en nuestro país de forma legal (aunque a la legisladora Ione Belarra la distinción entre lo legal y lo ilegal le parezca irrelevante, por lo visto), sino que además son una importante fuente de riqueza para millones de españoles que trabajan en sectores como la hostelería, e transporte, el ocio y la cultura, etc. A diferencia del turismo, lo que la invasión migratoria de Ceuta está provocando es la ruina de la economía ceutí, con muchos comercios perjudicados al no poder desarrollar su actividad con normalidad. 

Por supuesto, esto a Podemos le importa poco, porque es un partido que parece tener como objetivo apoyar todo lo que perjudique a España.Recordemos que en 2013 el fundador de Podemos Pablo Iglesias reconoció que se dejaba usar por la dictadura islamista iraní para desestabilizar España. Ya sólo por algo así, ese partido debería haber sido ilegalizado por traición.



La izquierda española da prioridad, una vez más, a su nuevo caladero de votos

Silencio feminista sobre las 15 violaciones de mujeres y niñas desde la invasión Ceuta

Este viernes se cumplieron 15 días de la invasión migratoria de Ceuta por decenas de miles de ciudadanos marroquíes.


La amplia mayoría de los participantes en esa invasión eran hombres jóvenes, procedentes de una cultura islámica en el que la mujer tiene un papel radicalmente subordinado al varón. El 10 de agosto supimos por fuentes hospitalarias que al menos cinco niñas menores de 14 años habían sido atendidas tras presuntas agresiones sexuales. Todas habían llegado a esa ciudad española desde Marruecos. 

Estos hechos han continuado. Ayer el periódico El Mundo publicó que la Guardia Civil ya ha registrado 15 violaciones de niñas y mujeres en Ceuta desde esa invasiónLa agresión más reciente tuvo lugar este viernes y la víctima fue una niña de 10 años, víctima de un intento de abuso sexual por parte de tres personas.

Ya son 15 violaciones de mujeres y niñas en 15 días, a violación por día. Ante esta ola de violencia sexual llegada desde Marruecos, lo más indignante es el silencio absoluto de la izquierda "feminista", que una vez más establece un curioso escalafón a la hora de atender a su particular lista de colectivos "oprimidos": una vez más, mujeres y niñas son subordinadas para dar prioridad a la inmigración ilegal, porque es el nuevo caladero de votos de la izquierda. Recordemos, por si alguien lo ha olvidado, que el 31 de enero la comunista Irene Montero apoyó abiertamente reemplazar a españoles "fachas" con inmigrantes:

"Ojalá teoría del remplazo. Ojalá podamos barrer de fachas y de racistas este país con gente migrante, con gente trabajadora. Claro que yo quiero que haya reemplazo: reemplazo de fachas, reemplazo de racistas, reemplazo de vividores".

Significativamente, Irene Montero no ha publicado ni un solo mensaje en su cuenta de Twitter desde el 31 de julio. Hace una semana publicó una foto desde sus vacaciones en su cuenta de Instagram. Su compañera Ione Belarra, secretaria general de Podemos, ha publicado tres tuiteos desde el 30 de julio y ninguno habla sobre esas violaciones. En las filas socialistas, la situación es muy parecida. A pesar de mantener su cuenta activa este mes, la ministra de Igualdad, Ana Redondo, no ha dedicado ni un solo tuitero a las víctimas de esas violaciones en Ceuta. También desde el gobierno, la comunista Yolanda Díaz tampoco ha escrito nada sobre esas violaciones en Blue Sky, la red social a la que se marchó hace tiempo huyendo de la libertad de Twitter. De los ocho mensajes que ha publicado en los últimos diez días, seis fueron para hablar de su candidatura a la presidencia de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Esto la debe tener muy ocupada como para fijarse en el terror que están viviendo las mujeres y las niñas de Ceuta.

El pueblo de Ceuta está viviendo una situación terrible de miedo e inseguridad a causa de esa invasión. Ayer mismo, el periódico local El Faro de Ceuta señaló que cinco inmigrantes entraron en una casa mientras la Policía perseguía a un violador. La actitud indiferente y negligente del gobierno frente a esta situación, dando por cerrado en falso hace 15 días este problema para que Pedro Sánchez se pudiese ir de vacaciones el 1 de agosto tal como tenía previsto, está rompiendo las filas socialistas en esa ciudad. Y mientras Ceuta, y especialmente sus mujeres y niñas, viven un agosto de pesadilla, la izquierda feminista está callada por vacaciones o hablando de cualquier cosa menos de la ola de violaciones en esa ciudad española. Cuando hay inmigrantes ilegales de por medio, las mujeres dejan de ser una prioridad para el feminismo izquierdista. Ha llegado el "reemplazo"

miércoles, 20 de mayo de 2026

Farolillo Rojo

El salario real medio en España solo gana un 6% en 28 años y queda como 'farolillo rojo' de la UE15 por detrás de Francia, Alemania y Portugal 

Los jóvenes de entre 25 y 30 años cobran ya un 20% menos que sus padres a la misma edad, mientras los nuevos jubilados ingresan un 43% más. 

Una nómina junto a monedas y billetes de euro
Una nómina junto a monedas y billetes de euro

El salario real medio en España ha acumulado tres décadas de práctica inmovilidad mientras el resto de grandes economías europeas avanzaban a velocidades muy superiores, una distancia que no se explica por el milagro fiscal irlandés. Así lo refleja la serie oficial de Eurostat sobre salarios y costes laborales entre 1995 y 2023, recopilada en un gráfico por el analista económico Pablo G. Guzmán a partir del salario medio anual ajustado a jornada completa por asalariado, que sitúa el avance español en apenas un 6% frente al 72% de Irlanda, el 34% de Dinamarca, el 27% de Francia, el 26% de Portugal o el 21% de Alemania.

Por debajo, solo aparece Italia, con un anémico 3%Juan Luis Jiménez, profesor titular de Análisis Económico de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y colaborador de FEDEA, ha leído el dato como un recordatorio del retroceso salarial y productivo del país. El problema, sin embargo, no termina en la comparativa que ya copan los titulares.

El desfase con la eurozona equivale a 25 años

Detrás del 6% hay otra métrica menos comentada y que conviene explicar. Hablamos del valor añadido bruto por hora trabajada, es decir, lo que produce cada hora de trabajo en términos económicos. Según los datos que recoge FEDEA en su análisis sobre el desempeño de la productividad española, en 2023 ese indicador en España se situaba al mismo nivel que la zona euro tenía en 1998. Un cuarto de siglo de distancia acumulada en lo que cada empleado aporta a la economía por hora trabajada.

La OCDE, en su informe específico de 2024 sobre la productividad en España, pone número al desfase. La productividad por hora trabajada en el país ha crecido de media un 0,5% anualdurante los últimos ejercicios, frente al 1,2% del conjunto de la OCDE.

La organización añade que los salarios reales tampoco han podido seguir el ritmo de esa productividad ya de por sí débil, lo que ha provocado una pérdida de participación de las rentas del trabajo en el reparto de la riqueza. El Banco de España recoge el mismo diagnóstico en su Informe Anual 2023. Entre 2019 y 2023, el PIB por hora trabajada solo creció un 0,8%, mientras la productividad medida por ocupado cayó un 1,4%. En el mismo tramo, la remuneración por asalariado subió un 16,9% en términos nominales, pero apenas un 1,2% en términos reales.

El +72% irlandés es un espejismo, pero la brecha con Francia y Alemania no

El dato más comentado del gráfico es el 72% irlandés, una cifra que en realidad no es comparable con la del resto de socios europeos. Buena parte de esa subida está hinchada por la llamada 'leprechaun economics', el término acuñado por el Nobel Paul Krugman para describir las distorsiones que las multinacionales tecnológicas y farmacéuticas con sede fiscal en Dublín introducen en las cuentas nacionales del país.

El Banco Central de Irlanda creó el indicador alternativo GNI* precisamente para corregir ese efecto contable. Sin ese ajuste, parte del avance salarial recogido por Eurostat refleja la convergencia estadística de filiales de Apple, Google o Pfizer más que la nómina del trabajador medio irlandés.

El verdadero problema español aflora cuando se aparta a Irlanda del cuadro. Francia ha subido un 27% y Alemania un 21% en el mismo periodo, sin ninguna multinacional fantasma que les infle los registros. Portugal, vecino con un punto de partida más bajo, ha crecido un 26%. Y Dinamarca, con un 34%, ilustra lo que ocurre cuando un país combina alta productividad con una negociación colectiva extensa y una presencia sindical fuerte, una combinación que tanto la Organización Internacional del Trabajo como el Instituto Sindical Europeo identifican como uno de los factores que explican por qué los salarios resisten mejor en el norte del continente.

El propio Observatorio de FEDEA reconoce que España ha recortado por primera vez en años la brecha de productividad con la eurozona desde 2022, pero subraya que ese repunte aún no se traslada a los sueldos.

La generación que cobra un 20% menos que sus padres

La consecuencia social del estancamiento ya tiene rostro generacional. Según un análisis publicado en The Objective a partir de la Encuesta de Estructura Salarial del INE, los jóvenes españoles de entre 25 y 30 años ganan hoy alrededor de un 20% menos de lo que percibía la generación de sus padres a la misma edad, con un salario medio anual de 21.039 euros.

El propio INE en su Decil de salarios del empleo principal sitúa a los menores de 25 años en una media de 1.372 euros mensuales, frente a los 2.680 euros de los mayores de 55. Y según los datos manejados por el Observatorio Económico de El Español, un nuevo jubilado cobra ya al año un 43% más que el trabajador más joven, mientras entre 2008 y 2024 el ingreso real de los jóvenes ha caído un 10% y el de los mayores de 65 años ha aumentado un 8%gracias a la revalorización legal de las pensiones.

A ese cuadro se le suma la divergencia que el dato macro tampoco recoge, la del salario respecto a la vivienda. Entre 2014 y 2024, el salario medio español creció un 30%, pero el precio del alquiler subió un 82% y el de compra un 65%. Una nómina que apenas avanza un 6% en términos reales en 28 años choca de frente con un coste de la vida que sí lo ha hecho.

Brecha acumulada entre la subida del salario medio en España y el coste de la vivienda en la última década.
Brecha acumulada entre la subida del salario medio en España y el coste de la vivienda en la última década.

El propio análisis de FEDEA sobre el desacople entre el poder adquisitivo de los salarios reales y el coste laboral para las empresas advierte de que el estancamiento del salario real es la consecuencia esperable de un país que no consigue sacudirse su debilidad estructural de productividad, y sostiene que sin un repunte sostenido del valor añadido por hora la mejora de las nóminas seguirá viniendo de subidas nominales que la inflación termina por neutralizar.

Los economistas que firman ese documento añaden que el reciente recorte de la brecha con la eurozona, si se consolida, debería empezar a notarse en las nóminas a partir de la segunda mitad de la década. Hasta que eso ocurra, el lector medio español seguirá leyendo cada año el mismo titular sobre subidas salariales en euros corrientes que el coste de la vivienda se encarga de borrar antes de fin de mes.

Silencio en la izquierda

Una respuesta a la despreciable demagogia de esa diputada de ultraizquierda Ione Belarra y la diferencia entre inmigrantes ilegales, niños u...