miércoles, 11 de febrero de 2026

Escupitajo de Sánchez

Un bochornoso espectáculo para eludir su responsabilidad en ese accidente

El escandaloso escupitajo de Sánchez en las tumbas de los 46 muertos de Adamuz

Aún no ha pasado un mes del accidente ferroviario de Adamuz, pero ya está claro que no habrá depuración de responsabilidades por ello.

Las risas de Pedro Sánchez días después de los 47 muertos por culpa de su mala gestión
Los datos sobre Adamuz que Sánchez intenta tapar con sus ataques contra las redes sociales

¿Dos accidentes con 47 muertos son algo «normal»?

En el pleno del Congreso de los Diputados de este miércoles, Pedro Sánchez ha comparecido a petición propia para hablar sobre la situación del sistema ferroviario. O eso había anunciado. La realidad, como de costumbre, ha tenido muy poco que ver con lo que él dice, como se puede ver en el vídeo del debate. Lo que ha pasado es lo de siempre: Sánchez ha mentidoafirmando que "no es cierto que la red ferroviaria es insegura" (decir eso después de dos accidentes ferroviarios con 47 muertos en el último mes es una broma de mal gusto) y se ha negado a asumir cualquier tipo de responsabilidad sobre lo ocurrido.

Pero la cosa no se ha quedado ahí: Sánchez ha culpado de esos accidentes a un sistema ferroviario muy extensoalegando que los cada vez más numerosos fallos en las infraestructuras ferroviarias españolas "son parte del funcionamiento normal de un sistema complejo y permanentemente supervisado". Tan "supervisado" que las víctimas del Alvia descarrilado en Adamuz tuvieron que esperar más de una hora para recibir ayuda porque en la central de ADIF no sabían que había descarrilado un segundo tren. Menuda supervisión.

Sánchez aplica su táctica del chapuzón de fango

Por lo demás, Sánchez ha hecho hoy lo mismo que en todas sus apariciones en el Congreso: aplicar la táctica del chapuzón de fango, con la que pretende evitar que se note su suciedad extendiéndola a todo el mundo. Ha convertido un debate que supuestamente iba a abordar el sistema ferroviario en un mitin socialista para eludir cualquier responsabilidad, atacar a sus rivales políticos, atacar a medios de comunicación (concretamente a The Objective y a Iker Jiménez, especialmente molestos para el gobierno por sus informaciones criticando las negligencias del gobierno en la tragedia de Adamuz) e incluso justificar sus pactos con la extrema izquierda con una exaltación del comunismo, afirmando que "en España el Partido Comunista luchó y pagó con vidas la lucha por la democracia". ¿Y cómo hizo eso, con masacres como Paracuellos y las torturas de las Chekas?

Lo de hoy ha sido una exhibición de cinismo de un presidente del gobierno que nunca hace autocrítica ni asume responsabilidades por nada, que siempre culpa a los demás de todo lo que ocurre bajo la responsabilidad de su gobierno y que usa a la "ultraderecha" como una burda distracción para que no se hable de su pésima gestión ni de sus escándalos de corrupción. Una corrupción que mata, como esos dos accidentes, con 47 muertos, han puesto en evidencia.

Un escupitajo sobre las tumbas de los muertos de Adamuz

Si algo ha quedado claro en las últimas semanas es que el presidente del gobierno tiene una responsabilidad pública y notoria en el accidente de Adamuz, porque ese accidente tuvo lugar en una red ferroviaria que es competencia del Estado y es la consecuencia de una situación desastrosa de las infraestructuras públicas por culpa del abandono socialista. De hecho, ese accidente ha sacado a la luz todas las miserias políticas de un gobierno que invierte enormes sumas de dinero (de nuestro dinero) en propaganda, es decir, en autobombo, pero que invierte en el mantenimiento de las vías mucho menos dinero del necesario, y después se dedica a tirar balones fuera cuando esa situación acaba provocando 47 muertos en dos graves accidentes ferroviarios.

Con sus bochornosas intervenciones parlamentarias de hoy, lo que Sánchez ha hecho equivale políticamente a escupir sobre las tumbas de los muertos del accidente de Adamuz, una vileza en la que no está solo: tiene como cómplices a su partido, el PSOE, a sus socios comunistas de Sumar y a sus aliados parlamentarios. Esa coalición de la infamia es la que sostiene a un gobierno cuyas manos están manchadas con la sangre de 47 españoles, que han muerto por culpa de la mala gestión de un gabinete cuyo presidente tiene como máxima preocupación aferrarse al poder a cualquier precio, degradando nuestras infraestructuras públicas y negándose a asumir ninguna responsabilidad cuando eso acaba matando a decenas de usuarios de nuestros trenes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

No es broma

​ No es broma: Isabel Rodríguez, ministra de Vivienda, te explica en un vídeo cómo puedes ser okupa Por ejemplo, podrías okupar una de las c...