El salario real medio en España solo gana un 6% en 28 años y queda como 'farolillo rojo' de la UE15 por detrás de Francia, Alemania y Portugal
Los jóvenes de entre 25 y 30 años cobran ya un 20% menos que sus padres a la misma edad, mientras los nuevos jubilados ingresan un 43% más.

El salario real medio en España ha acumulado tres décadas de práctica inmovilidad mientras el resto de grandes economías europeas avanzaban a velocidades muy superiores, una distancia que no se explica por el milagro fiscal irlandés. Así lo refleja la serie oficial de Eurostat sobre salarios y costes laborales entre 1995 y 2023, recopilada en un gráfico por el analista económico Pablo G. Guzmán a partir del salario medio anual ajustado a jornada completa por asalariado, que sitúa el avance español en apenas un 6% frente al 72% de Irlanda, el 34% de Dinamarca, el 27% de Francia, el 26% de Portugal o el 21% de Alemania.
Por debajo, solo aparece Italia, con un anémico 3%. Juan Luis Jiménez, profesor titular de Análisis Económico de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y colaborador de FEDEA, ha leído el dato como un recordatorio del retroceso salarial y productivo del país. El problema, sin embargo, no termina en la comparativa que ya copan los titulares.
El desfase con la eurozona equivale a 25 años
Detrás del 6% hay otra métrica menos comentada y que conviene explicar. Hablamos del valor añadido bruto por hora trabajada, es decir, lo que produce cada hora de trabajo en términos económicos. Según los datos que recoge FEDEA en su análisis sobre el desempeño de la productividad española, en 2023 ese indicador en España se situaba al mismo nivel que la zona euro tenía en 1998. Un cuarto de siglo de distancia acumulada en lo que cada empleado aporta a la economía por hora trabajada.
La OCDE, en su informe específico de 2024 sobre la productividad en España, pone número al desfase. La productividad por hora trabajada en el país ha crecido de media un 0,5% anualdurante los últimos ejercicios, frente al 1,2% del conjunto de la OCDE.
La organización añade que los salarios reales tampoco han podido seguir el ritmo de esa productividad ya de por sí débil, lo que ha provocado una pérdida de participación de las rentas del trabajo en el reparto de la riqueza. El Banco de España recoge el mismo diagnóstico en su Informe Anual 2023. Entre 2019 y 2023, el PIB por hora trabajada solo creció un 0,8%, mientras la productividad medida por ocupado cayó un 1,4%. En el mismo tramo, la remuneración por asalariado subió un 16,9% en términos nominales, pero apenas un 1,2% en términos reales.
El +72% irlandés es un espejismo, pero la brecha con Francia y Alemania no
El dato más comentado del gráfico es el 72% irlandés, una cifra que en realidad no es comparable con la del resto de socios europeos. Buena parte de esa subida está hinchada por la llamada 'leprechaun economics', el término acuñado por el Nobel Paul Krugman para describir las distorsiones que las multinacionales tecnológicas y farmacéuticas con sede fiscal en Dublín introducen en las cuentas nacionales del país.
El Banco Central de Irlanda creó el indicador alternativo GNI* precisamente para corregir ese efecto contable. Sin ese ajuste, parte del avance salarial recogido por Eurostat refleja la convergencia estadística de filiales de Apple, Google o Pfizer más que la nómina del trabajador medio irlandés.
El verdadero problema español aflora cuando se aparta a Irlanda del cuadro. Francia ha subido un 27% y Alemania un 21% en el mismo periodo, sin ninguna multinacional fantasma que les infle los registros. Portugal, vecino con un punto de partida más bajo, ha crecido un 26%. Y Dinamarca, con un 34%, ilustra lo que ocurre cuando un país combina alta productividad con una negociación colectiva extensa y una presencia sindical fuerte, una combinación que tanto la Organización Internacional del Trabajo como el Instituto Sindical Europeo identifican como uno de los factores que explican por qué los salarios resisten mejor en el norte del continente.
El propio Observatorio de FEDEA reconoce que España ha recortado por primera vez en años la brecha de productividad con la eurozona desde 2022, pero subraya que ese repunte aún no se traslada a los sueldos.
La generación que cobra un 20% menos que sus padres
La consecuencia social del estancamiento ya tiene rostro generacional. Según un análisis publicado en The Objective a partir de la Encuesta de Estructura Salarial del INE, los jóvenes españoles de entre 25 y 30 años ganan hoy alrededor de un 20% menos de lo que percibía la generación de sus padres a la misma edad, con un salario medio anual de 21.039 euros.
El propio INE en su Decil de salarios del empleo principal sitúa a los menores de 25 años en una media de 1.372 euros mensuales, frente a los 2.680 euros de los mayores de 55. Y según los datos manejados por el Observatorio Económico de El Español, un nuevo jubilado cobra ya al año un 43% más que el trabajador más joven, mientras entre 2008 y 2024 el ingreso real de los jóvenes ha caído un 10% y el de los mayores de 65 años ha aumentado un 8%gracias a la revalorización legal de las pensiones.
A ese cuadro se le suma la divergencia que el dato macro tampoco recoge, la del salario respecto a la vivienda. Entre 2014 y 2024, el salario medio español creció un 30%, pero el precio del alquiler subió un 82% y el de compra un 65%. Una nómina que apenas avanza un 6% en términos reales en 28 años choca de frente con un coste de la vida que sí lo ha hecho.

El propio análisis de FEDEA sobre el desacople entre el poder adquisitivo de los salarios reales y el coste laboral para las empresas advierte de que el estancamiento del salario real es la consecuencia esperable de un país que no consigue sacudirse su debilidad estructural de productividad, y sostiene que sin un repunte sostenido del valor añadido por hora la mejora de las nóminas seguirá viniendo de subidas nominales que la inflación termina por neutralizar.
Los economistas que firman ese documento añaden que el reciente recorte de la brecha con la eurozona, si se consolida, debería empezar a notarse en las nóminas a partir de la segunda mitad de la década. Hasta que eso ocurra, el lector medio español seguirá leyendo cada año el mismo titular sobre subidas salariales en euros corrientes que el coste de la vivienda se encarga de borrar antes de fin de mes.
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